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San Marino ha sumado 17 goles en los 22 años que lleva afiliado a la FIFA y un solo partido ganado.

San Marino: Un extraño en el fútbol

Publicado: 2011-09-06

El fútbol no sólo sabe contar victorias. San Marino tiene la peor selección de un deporte que todos los lunes llena periódicos con los goles del fin de semana, pero que dedica poquísimas líneas a los perdedores. Conozca al extraño equipo celeste de una serenísima y diminuta república, escondida en medio de Italia, famoso por recibir extraordinarias goleadas, haber ganado un solo partido en su historia (1 a 0 y en un amistoso) y seguir vivo.

Si no fuera por el fútbol, pocos sabrían que existe una república diminuta en medio de Italia llamada San Marino. Reconocida como una de las más antiguas del mundo y una de las más pequeñas de la vieja Europa.

Si no fuera por el fútbol, San Marino sería conocida por haber dado su nombre a dos pruebas de velocidad de gran sintonía que, en realidad, se realizan en Italia: el Gran Premio de Motociclismo y el de Fórmula Uno, donde el piloto Ayrton Senna, tricampeón mundial de Brasil, encontró la muerte en 1994 a 211 kilómetros por hora.

Si no fuera por el fútbol, San Marino tal vez sería recordada por una noticia que dio la vuelta al mundo partiendo desde Argentina, de donde más de mil rioplatenses con pasaporte sanmarinense viajaron invitados a pasar una vacaciones en ‘la patria’ y, de pasada, votar por uno de los ocho candidatos presidenciales y definir las elecciones del 2006.

Pero el fútbol existe. Y también se juega en San Marino, donde la selección que representa a la Serenísima República, fundada en el año 301 por el cantero Marinus el Dálmata —cuando todavía no existía el fútbol—, ha hecho famoso a este enclave católico por la santa paciencia de sus seguidores quienes, en 22 años, solo han gritado 17 goles y celebrado un partido ganado.

Fue 1 a 0, en un amistoso, hace más de siete años y frente a Liechtenstein —otro enano del fútbol— pero aquel gol bastó para ser considerado un hito en los libros de historia de una de las naciones más antiguas del mundo.

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San Marino ha sumado 17 goles en los 22 años que lleva afiliado a la FIFA y un solo partido ganado.

Cuando a una selección le empieza a ir mal siempre le repiten la misma medicina: “Deberían jugar con San Marino, a ellos sí le van a ganar”. Acordarse de los celestes es un consuelo para quienes se sienten vencidos luego de una estrepitosa goleada, de haber dejado escapar un título o una clasificación en el último minuto.

O de ocupar el último lugar en un torneo.

Ser los últimos es para San Marino el único título que están seguros de obtener. El ranking de la FIFA los coloca  —desde hace ya buen tiempo— al fondo de una tabla de 203 colocaciones, igualado sin puntos con Samoa Estadounidense, Andorra y Montserrat.

Sus estadísticas deben ser las peores de un deporte que juega con los números y que todos los días celebra goles alrededor del mundo. A la selección de San Marino, conocida como ‘la serenísima’, le han gritado en la cara 363 goles; muchos de ellos en las 43 derrotas consecutivas que arrastra desde el 2004, y en las que apenas han podido desquitarse con 5 anotaciones.

Andy Selva, capitán y goleador histórico de la selección de San Marino.

La última ocurrió en octubre de 2008, cuando perdieron 3 a 1 ante Eslovaquia por las Eliminatorias al Mundial de Sudáfrica 2010, y el autor fue Andy Selva, capitán y goleador histórico de la selección, quien ha marcado ocho tantos (en toda su vida, no en un solo torneo). Es decir, más de la mitad de los goles que registra su país.

El delantero nacido en Italia, y que actualmente no tiene equipo, jugó en el Hellas Verona de la tercera división de su país natal, donde sus goles tampoco han sido frecuentes. En San Marino eso poco importa. Seguirá siendo un ídolo por haber marcado aquel gol con que los serenísimos se dejaron llevar por la euforia del único triunfo.

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El promedio de gol de San Marino es de poco menos de un tanto por año. Andy Selva anotó en octubre de 2008 y antes lo hizo en el 2007, ante Gales. Las goleadas recibidas, en cambio, son mucho más recurrentes y tan fatídicas como abultadas.

La peor fue un día como hoy (6 de setiembre), hace cinco años, cuando la Alemania de los polacos Lukas Podolski y Miroslav Klose le encajó 13 goles. Podolski marcó un cuatriplete, una hazaña que repetiría en el 2009 su compatriota Ebi Smolarek, pero jugando por Polonia, que venció 10 a 0 a San Marino por las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010.

—Siempre tenemos la esperanza de registrar los primeros puntos en nuestro casillero —dijo el entrenador Giampaolo Mazza antes de aquel partido—. Pero no nos olvidamos de lo limitado de nuestras posibilidades.

Giampaolo Mazza lleva 13 años al frente de la selección de San Marino.

Sin embargo, esa no sería la peor humillación que recibirían los dirigidos por el ex jugador y profesor de educación física nacido en Italia (el tetracampeón del mundo) pero nacionalizado sanmarinense, quien lleva 13 años al frente de un equipo que, ya sea en las eliminatorias mundialistas o para la Eurocopa, sólo aspira a perder por menos de cuatro goles.

Este año, un día antes de su aniversario 1710 (no es el año de fundación, sino el número de años como república constitucional), la humillada celeste se enfrentó a la naranja mecánica, reciente subcampeona mundial. El último contra el primero, según el más reciente ranking de la FIFA. San Marino versus Holanda, en el PSV Stadium de Endihoven, cuya capacidad permitiría albergar a toda la población de San Marino (30 mil habitantes) más 5 mil argentinos con pasaporte sanmarinense.

El 2 de setiembre, el país de las competencias rápidas (que, por cierto, marcó el gol más rápido en una eliminatoria, en apenas siete segundos ante Inglaterra) luchaba por perder por menos de cuatro goles. Recibió esa misma cantidad de tantos pero solo del ariete Robin van Persie, en un partido que acabó 11 a 0.

En San Marino la noticia del partido fue tan comentada como el aniversario patrio, mientras en el mundo los programas deportivos de televisión del sábado apenas y tuvieron tiempo para reseñar los once goles tulipanes (aunque los más fanáticos repitieron tres veces cada gol).

Ni uno solo mostró el esporádico intento por anotar de Andy Selva, ni dedicó un réquiem para el portero Aldo Simoncini (quien debutó en la aplastante goleada de los alemanes y se ha mantenido en las siguientes) o una insignificante línea para su hermano gemelo Davide, el defensa que fue reemplazado casi al final del partido, cuando el debutante neerlandés Georginio Wijnaldum, de 20 años, ingresó para marcar el último gol de la tarde. No es extraño. La pantalla es siempre para los ganadores.

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De acuerdo con la FIFA, solo hay 2 mil 836 futbolistas, entre profesionales y amateurs (policías, bomberos, maestros y otros aficionados), en los 17 clubes de la liga de San Marino, donde no existe la baja. “Yo observo a mis jugadores en sus respectivas ligas”, ha dicho el entrenador Mazza, quien afirma que su principal cometido es motivar a sus jugadores, trabajar el aspecto sicológico.

—Ahí no influyen para nada las escasas probabilidades de éxito que tengamos. La concentración tiene que estar siempre presente sobre el terreno de juego, sean cuales sean las circunstancias.

Hoy, cinco años después de su peor goleada, San Marino se enfrentará a Suecia, que en los dos últimos partidos le marcó 11 tantos y que viene de vencer a Finlandia por 5 a 0.

Andy Selva volverá a ser el capitán y en el arco seguirá Aldo Simoncini. Y mientras los comentaristas de ESPN apuestan por la cifra exacta de goles que soportará la celeste, o especulan si Ibrahimovic se unirá al club de los cuatripletes, el técnico Mazza seguirá en el banquillo, añorando el día en que sumaron el único punto en una competencia oficial.

Fue ante Letonia, 1 a 1, por la clasificación a la Copa Mundial de 2002, y el gol lo marcó Nicola Albani, quien hoy, si es que sale de la banca de suplentes, podría ingresar en la extrañísima historia deportiva de San Marino, donde este defensa podría convertirse en el segundo máximo anotador  de su país (con solo dos goles) después de Andy Selva, la leyenda.

Aquel día de abril de 2001, el equipo celebró hasta altas horas de la noche en el país que este año recibió, en junio, la visita del Papa. Hoy, un extraño milagro (un simple empate en casa, en el Estadio Olímpico de Serravalle) podría volver a desvelar a los jugadores de un equipo que, en cada partido, sale a hacer historia, aunque el mundo no se entere.

Nota: San Marino perdió 5 a 0 con Suecia. Christian Wilhelmsson marcó dos goles y Davide Simoncini fue expulsado. Su hermano Aldo no estuvo en el arco.


Escrito por

Javier García Wong Kit

Periodista free lance, licenciado en Ciencias de la Comunicación y docente universitario.


Publicado en

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