reconoce sus orígenes

Fuente: FAN PAGE "PON DE TU PARTE"

Una fiesta para la tragedia

Queridos ambientalistas, tengo una protesta contra ustedes.

Publicado: 2014-12-14


El cambio climático es un tema grave y la #COP20 (Climate Change Conference 2014) parecía un espacio serio y coordinado para lograr algunos de los cambios contrarios, esos que tienen que darse en altas instancias para torcerles el brazo a los gobiernos de los países más contaminantes (Estados Unidos y China en primer lugar). Pero en un punto lo que se torció fue el sentido de un evento que se ha convertido en motivo de fiestas, protestas y escándalos.  

En primer lugar está Greenpeace y su idea de llamar la atención incluso a costa de los que deben ser sus principios. Pero particularmente me preocupa un video, difundido por la propia #COP20, en el que un grupo de jóvenes aparece bailando un ritmo desenfrenado y sin mayor mensaje (¿es que acaso los jóvenes solo saben bailar para expresarse, sea en son de protesta o de disfrute?) en una playa de Lima.

FUENTE: EL COMERCIO.

Sería una pena que la #COP20 sea recordada porque no vino Leonardo di Caprio, porque Alejandro Toledo se quitó el zapato en plena conferencia, porque Gastón Acurio sirvió cebiche vegetariano o porque muchos directivos usaron bicicleta para llegar al lugar del evento (aunque la gran mayoría llegara a Lima en avión que, hasta donde sabemos, no usa combustible ecoamigable) y no por los acuerdos que se espera se concreten para París 2015.

Humala habló de un fondo verde con “donaciones” (esa maldita palabra que solo muestra un acto de buena fe mas no una política sostenida) por seis millones de dólares (10 millones al cierre del evento) para aliviar a la pachamama, pero Lima sigue siendo una ciudad irrespirable, donde la alcaldesa Villarán ondea la bandera de la reforma del transporte aunque aún haya microbuses oxidados, taxis en demasía y más parques de estacionamiento que de árboles.

Correr por el ambiente, organizar desfiles escolares, desplegar carteles y gigantografías con esa naturaleza de la que los ecologistas se llenan la boca (y de la que el mundo se llena la boca) resulta de tan mal gusto como celebrar la fiesta de un agonizante y es menos alentador que las promesas políticas firmadas en cartas, acuerdos y otros documentos que se parecen a los buenos de navidad y a los propósitos de año nuevo que se olvidan a medio verano.

FUENTE: GRUPO PERU COP20

Los extremistas que marcharon en contra de la #COP20 con carteles y cánticos como “COP 20, nido de depredadores”, “lucho por la vida, me cago en la COP” y “abajo el capitalismo explotador” fueron una fiesta para los vendedores de agua y otras bebidas menos saludables (todas en botellas de plástico) y para esos activistas de “La Protesta”: Patria Roja, mineros, cocaleros y otros gremios que aprovechan cualquier ocasión para quejarse y pedir la salida de los gobernantes de turno.

Queridos ambientalistas, no veo que sean ustedes los más preocupados por el cambio climático (aunque tampoco lo sean los empresarios de la minería y otras actividades depredadoras, o los políticos de buenos discursos) pero con tanta fiesta y tanto gasto de energías y presupuesto más me preocupan los ecologistas que la catástrofe humana (igual que la hambruna) originada por todos y por la que ustedes hacen caravanas (aunque hay excepciones).

Greenpeace y la juventud, esa a la que tanto daño le han hecho los flashmobs (por cierto, el video de los bailarines tiene más de 200 mil visualizaciones y aparece como anuncio de la #COP20 en Youtube), ha deslucido un evento que está tan crudo como el cebiche de Gastón y menos verde que las intenciones de Humala de salvar la Tierra de los mineros. Ojalá que en París (y vía streaming para reducir la contaminación) se acabe la fiesta y se trate este problema en serio.


Escrito por

Javier García Wong Kit

Periodista free lance, licenciado en Ciencias de la Comunicación y docente universitario.


Publicado en

Viajes de escritorio

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